De etiquetas, prejuicios y esas cosas...
Yo no me consideraba una persona muy prejuciosa, sin embargo me he dado cuenta que lo soy y en gran medida. Trató de no "etiquetar" a las personas pero creo que lo hago (hacía) muy seguido. Y no sé si es válido salir con el pretexto de que es por la cultura en la que crecí o porque así lo hacían mis amigas, o porque medio mundo lo hace; en fin, me he dado cuenta y creo que finalmente aprendí que las primeras impresiones no son siempre las correctas, que la apariencia, comportamiento o gestos de las personas es según el lugar, el momento... depende de muchísimas variables.
Aprendí que hacer algunas cosas no está mal sólo por el simple hecho que la mayoría de la gente lo ve mal y te critica. Recuerdo mis años de adolescencia (oh Dios, y eso que ni estoy tan vieja) donde me privé de hacer tantas cosas sólo por el simple hecho del que dirán, y aunque ya para mis 18 años bailaba como trompo no importandome nada y podía hacer muchas otras cosas "nacas" todavía seguí sin hacer muchas otras, aunque esas ya estaban involucradas más con religión y mi familia.
Y siento que en esta semana pasé una gran prueba! Finalmente hice lo que no me atreví durante toda mi vida, y es algo tan sencillo, ridículo, natural y normal que no lo mencionaré aquí... Ahorita hasta me da risa, aunque de repente me entran los sentimientos de culpa (inche presión psicológica cultural) pero estoy muy contenta porque lo hice!, me costo casi dos meses el decidirme; lo pensé, lo hablé, lo medité, consulté a otras personas, a la almohada, a mi conciencia, a Diosito, bueno lo pensé un millón de veces pero finalmente me decidí, mandé todo a la chingada y lo hice, hasta rapidito no me fuera arrepentir.
Dios, en ese momento sentí como la adrenalina recorría todas mis venas, mi corazón estaba que latía a mil por hora, estaba como cuando me subó a los juegos mecánicos "extremos" (para mí, jajaja) y en menos de un minuto estaba listo y al día siguiente las consecuencias no fueron tan devastadoras, todo lo contrario me ayudó un montón el haberlo hecho; y lo que es mejor nadie me juzgó mal, hasta me felicitaron por haberlo hecho.
Es increíble como yo misma me creé murallas gigantescas, como yo misma soy mi peor juez y verdugo. No puedo creer como durante tantos años las etiquetas, los prejuicios y todas esas cosas gobernaron mi vida. Pero ahora soy una mujer camino a la libertad! ;)

2 comentarios:
Ya dai...di qué hiciste!!
Jajaja, recuerda q la curiosidad mató al gato! ;)
Publicar un comentario